La familia Sanvy reabrió esta casa de Cumbayá en 2022 como hotel boutique. Nuestro propósito: que tu estadía se sienta como visitar amigos.
La casa fue construida en 1986 por Eduardo y Marisol Sanvy: una vivienda de tres pisos con vista al valle, jardín de eucaliptos y la cocina más grande de toda la cuadra. Acá crecieron sus tres hijos.
Cuando los hijos se fueron, la casa quedó muda. En 2020, durante la pandemia, decidieron transformarla. Eduardo no quería un hotel "estándar"; quería que sus visitantes durmieran en una habitación con historia, no en un cubo replicable.
Trabajamos con un arquitecto local. La regla: conservar lo conservable. La madera del piso original, la chimenea de adobe, los azulejos del baño principal pintados a mano. Sumamos baños privados a cada habitación, climatización, wifi industrial y un jacuzzi en la suite mejor ubicada.
Doce habitaciones, cada una con personalidad propia. No verás una numerada "201" o "302" — verás "Cuarto del Escritor" o "Suite Mirador".
Resumen rápido de lo que nos importa y lo que no toleramos.
El huésped tiene nombre. No usamos check-in mecanizado. Te reciben por tu nombre y te despiden igual.
Trabajamos con productores cercanos. El café es de Mindo. El cordero, de Cangahua. Los huevos, camperos de un vecino.
Tenemos 12 habitaciones a propósito. No vamos a crecer a costa de bajar la calidad. Si nos pedís más, te recomendamos un hotel amigo.
Reservás directo y nos ahorrás —y te ahorrás— la comisión de las plataformas. Ese ahorro queda en mejores desayunos y mejor servicio.
Pocos, todos del valle, todos con nombre y cara.
Quería que mis visitantes sintieran lo mismo que yo siento cuando entro a casa.
El detalle no es opcional. Es lo único que se recuerda al despedirse.
Si el plato no vale el viaje, no lo cocino. Punto.
Si me pedís ayuda para armar tu día en Cumbayá, te respondo en 30 segundos.
Tres pisos, vista al valle, jardín de eucaliptos. Tres hijos crecen acá.
Con los hijos fuera y la casa silenciosa, deciden transformarla en un hotel boutique con identidad.
Dos años de obra. Regla: conservar lo conservable. Madera, chimenea, azulejos originales.
12 habitaciones únicas, restaurante, cocina con Camilo Andrade. Primeros huéspedes en septiembre.
Hotel boutique destacado por el medio gastronómico Revista La Barra. Lanzamiento de paquetes de experiencias.
Cada huésped suma un capítulo.